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Hombre adulto utilizando un juego de figuras geométricas en una tableta

Juegos de entrenamiento cerebral: qué dice la evidencia

Los juegos de entrenamiento cerebral pueden ayudar a mejorar el desempeño en las tareas que se practican, y algunos estudios encuentran beneficios en determinadas medidas cognitivas. Sin embargo, mejorar en una aplicación no demuestra automáticamente una mejora general de la memoria, mayor autonomía o prevención de la demencia. Esa diferencia es central en la investigación publicada por Sutton y colaboradores en 2025.

Para valorar estos juegos conviene separar tres preguntas: si permiten aprender el ejercicio, si esa mejora se traslada a otras tareas y si tiene un efecto relevante en la vida cotidiana. No son preguntas equivalentes.

¿Qué se entiende por entrenamiento cerebral?

El entrenamiento cognitivo utiliza la práctica repetida de tareas dirigidas a una o varias capacidades cognitivas. Puede presentarse en un ordenador, una tableta o un teléfono. Los ejercicios incluyen actividades de memoria, atención, velocidad o resolución de problemas; el formato de juego es una forma de presentarlos, no una demostración de eficacia. Así describe el entrenamiento computerizado la revisión Cochrane sobre adultos mayores sin deterioro cognitivo.

Además, no todo producto digital es comparable. Una aplicación recreativa, un programa utilizado en un estudio y una intervención profesional pueden compartir ejercicios, pero tener objetivos y condiciones diferentes.

Mejorar en el juego y mejorar fuera del juego

Se habla de efecto de práctica cuando el rendimiento mejora en la tarea entrenada. La transferencia exige comprobar si el beneficio aparece en tareas que no se han practicado, relacionadas o diferentes. El estudio de Sutton y colaboradores utiliza esta distinción.

Un ejemplo hipotético: una persona aprende a reconocer más deprisa las figuras de una aplicación. Su puntuación aumenta. Eso muestra un cambio en ese ejercicio, pero para afirmar que recuerda mejor las citas o planifica mejor una compra habría que medir esas otras capacidades o situaciones por separado.

Por tanto, una gráfica ascendente puede ser correcta y aun así no respaldar el mensaje «tu cerebro funciona mejor en todo».

Qué encuentran las revisiones científicas

Un metaanálisis de 2020 sobre juegos comerciales reunió ensayos con adultos mayores de 60 años sin deterioro cognitivo. Encontró mejoras en algunas medidas de velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, función ejecutiva y memoria verbal. No encontró resultados significativos en todas las capacidades analizadas, y describió limitaciones metodológicas en los estudios incluidos.

La revisión Cochrane publicada en 2020, centrada en programas de al menos doce semanas y adultos de 65 años o más cognitivamente sanos, fue más cauta. Consideró la evidencia de calidad baja o muy baja y señaló posibles mejoras pequeñas, con incertidumbre sobre su persistencia. Los ensayos incluidos no informaron resultados sobre actividades cotidianas o calidad de vida.

Estas revisiones son antecedentes, no novedades de esta semana. Sus diferencias también recuerdan que las conclusiones dependen de qué programas, participantes, comparadores y resultados se estudien.

Un ensayo de 2025: práctica sin transferencia demostrada

En un ensayo aleatorizado publicado en marzo de 2025, 103 adultos mayores sanos participaron en una intervención de tres meses con un programa comercial adaptativo o una condición de control activa. Quienes entrenaron mejoraron en las tareas practicadas, pero no se encontró evidencia de transferencia a las medidas cognitivas no entrenadas frente al control.

Es un resultado de ese programa y esas condiciones. No demuestra que todas las aplicaciones sean inútiles; sí muestra por qué el progreso dentro de un juego no basta para acreditar beneficios más amplios.

Por qué importa cómo está diseñado el estudio

Una metarrevisión publicada en 2025 reúne investigaciones sobre diferentes intervenciones cognitivas en adultos mayores sanos. Su alcance ayuda a situar los juegos dentro de un campo más amplio, en el que no existe un único protocolo aplicable a cualquier objetivo.

Para interpretar una investigación o la publicidad que la cita, conviene comprobar:

  • Participantes: ¿se estudió a personas sanas o a una población con dificultades cognitivas?
  • Comparación: ¿el otro grupo realizó una actividad alternativa o no hizo nada?
  • Resultados: ¿se midió el juego, una prueba distinta o el funcionamiento diario?
  • Duración: ¿se evaluó solo al terminar o también después?
  • Correspondencia: ¿el producto anunciado es realmente el estudiado?

Esta lista sirve para leer evidencia con criterio. No establece qué aplicación debe utilizar una persona ni con qué frecuencia.

Juegos y rehabilitación cognitiva no son equivalentes

Elegir una aplicación por entretenimiento es una decisión distinta de abordar una dificultad cognitiva mediante un proceso profesional. Tampoco debe extrapolarse automáticamente un resultado obtenido en adultos sanos a personas con daño cerebral o deterioro cognitivo.

En el blog puedes ampliar esta diferencia con los artículos sobre rehabilitación cognitiva tras daño cerebral adquirido y evaluación neuropsicológica. La puntuación de un juego no sustituye esos procesos ni permite establecer un diagnóstico.

Preguntas frecuentes

¿Una puntuación baja indica un problema de memoria?

No permite concluirlo por sí sola. El juego mide el rendimiento en una actividad concreta bajo sus propias condiciones; una etiqueta comercial no lo convierte automáticamente en una prueba diagnóstica.

¿Si mejoro cada día significa que prevengo la demencia?

No se puede deducir eso de una puntuación. Los estudios citados evalúan resultados específicos y no respaldan esa garantía individual.

¿Entonces puede tener sentido jugar?

Puede elegirse como entretenimiento. Esa elección no requiere atribuirle un efecto clínico demostrado ni confundir disfrutar una actividad con haber verificado una mejora general.

Conclusión

La evidencia sobre entrenamiento cerebral presenta resultados y límites. Algunas investigaciones encuentran mejoras en determinadas tareas o medidas; otras no demuestran transferencia. La lectura prudente consiste en preguntar qué se midió y evitar convertir una puntuación en una promesa médica.

Para conocer el área de neuropsicología de PsicoNeuroSalud o plantear dudas sobre sus servicios, puedes utilizar nuestra página de contacto.

Contenido divulgativo, sin recomendación de una aplicación o un tratamiento. No sustituye una valoración profesional. Imagen ilustrativa generada con IA; no representa a un paciente real.

Fuentes y referencias

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